Años después, obras de William Gibson, Philip K. Dick, Kim Stanley Robinson y David Brin —entre otros— cayeron en mis manos, mientras seguía escribiendo sin siquiera soñar con la idea de publicar algo. Tal vez por eso, porque mis gustos vienen del mundo de la ciencia-ficción, no deja de ser una sorpresa que mi primer libro haya sido de fantasía heroica. O tal vez no. Personalmente siento que “La Lanza Rota” es la novela que me hubiese gustado leer a los 12 ó 14 años. Una historia llena de aventuras, batallas en el mar y duelos con espadas, capaz de entusiasmar incluso al lector menos interesado. Escribirla no sólo fue un desafío, también un gusto como pocos. Pero sobre todo, un privilegio. Disfruté muchísimo delineando lugares, personajes y situaciones. Y lo mejor de todo, de repente me di cuenta de que ese pequeño universo de bolsillo había dejado de existir sólo en mi computador. Y estaba en las vitrinas de las librerías. |