SOBRE EL AUTOR

Mi nombre es Alberto Rojas Moscoso y nací en Santiago (Chile), en 1970. Me titulé de periodista en 1994, tengo un Magister en Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica (1998) y posteriormente he realizado varios estudios de perfeccionamiento en política internacional.

Durante estos años mi trabajo en prensa escrita, así como mi experiencia haciendo clases de Actualidad Internacional en diferentes universidades, me han dado numerosas satisfacciones. Y siento que todavía me queda mucho por hacer en esos dos campos.
Tal vez por eso más de alguien se preguntará con justa razón, ¿por qué escribir ficción? La respuesta no es fácil, sobre todo porque lo más probable es que cada persona a la que se le haga esa consulta, responderá algo diferente y personal. En mi caso sólo puedo decir que ha sido una necesidad.

Empecé a escribir cuando tenía cerca de 10 años. Lo primero fue un cuento de ciencia-ficción de no más de cuatro páginas tamaño oficio, acerca de un robot de combate llamado TROX, que tras una guerra futurista se negaba a ser desprogramado y huía en medio de una tormenta de nieve. Entonces “las autoridades” enviaban a una especie de mercenario experto en capturar robots fugitivos para que lo atrapara.

Muchos años después, al ver la película “Blade Runner” —una de mis favoritas, por cierto— descubriría que Philip K. Dick se me había adelantado por muchos años, aunque ciertamente mi cuento tenía otro enfoque y desenlace.

A los 11 ya había leído los tres primeros títulos de la saga de “Fundación”, escrita por el gran Isaac Asimov. Luego seguiría con Arthur C. Clarke y sobre todo con Frank Herbert y su megasaga de “Duna”.

Pero también cayeron en mis manos libros maravillosos como “Pachapulai”, del chileno Hugo Silva, casi todos los títulos de Emilio Salgari —gracias a mis padres y abuelos— y las principales novelas de Francisco Coloane.

Durante esos años, autores como Julio Verne, H.G. Wells, Alejandro Dumas y Arthur Conan Doyle también me regalaron la experiencia de vivir extraordinarias aventuras y conocer nuevos y extraños mundos sin siquiera moverme de mi casa.

Luego, ya con 14 años, empecé a escribir regularmente durante las vacaciones de verano, usando las páginas sobrantes de mis cuadernos del colegio. Fueron años en que hubo de todo: batallas espaciales, mutantes, universos paralelos, guerras nucleares, etc. Imagino que ahí debe haber habido una fuerte influencia de series de televisión de los ’70 y ’80 como Los Invasores, UFO o Doctor Who.


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  Alberto Rojas